domingo 4 de abril de 2010

Mi Tiempo con Dios

Por  “Mi Tiempo con Dios” queremos entender aquel tiempo devocional que se convierte en una excelente herramienta para el desarrollo espiritual en la vida del cristiano.

Hoy más que nunca la exhortación del apóstol Pablo a los Efesios “aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” es actual a nosotros, de ahí la importancia de tomar un tiempo con Dios cada día.

Con “Mi Tiempo con Dios” queremos compartirle tres valores que están en la Escritura.
1.       Exaltarle.  “En la hermosura de la gloria de tu magnificencia, y en tus hechos maravillosos meditaré” Sal 145:5. ¡Cuánto necesitamos empezar nuestro día alzando nuestros ojos a los cielos y meditar en la grandeza de nuestro Dios! El sistema en el que vivimos nos impulsa a lo contrario, la exaltación del hombre por el hombre.
2.       Escucharle. “Guardaré tu ley siempre, para siempre y eternamente. Y andaré en libertad, porque busqué tus mandamientos” Sal. 119:44,45. ¡Cuánto vivimos de nosotros sin detenernos a pensar que piensa o dice Dios en Su Palabra de lo que estamos haciendo. Debe ser una necesidad en nosotros buscar su rostro cada día a través de Su Palabra para oírle y obedecer. Este ejercicio espiritual nos hace libres, ¡cuánto nos engaña el Mundo, haciéndonos creer que una voluntad sumisa a Su Palabra nos roba la libertad!
3.       Esperarle. “Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.” Sal. 40:1. Nosotros, por naturaleza, vivimos confiando en nuestras fuerzas, capacidades, posesiones entre otros; Dios nos enseña que debemos de acudir a Él, esto lo hacemos a través de una vida de oración disciplinada. “Mi Tiempo con Dios” busca formar esto en nosotros.

Ahora pensando en estos tres valores que podrán formar parte de su vida espiritual si desarrollamos el hábito de buscarle cada mañana, ¡recuerda es un privilegio tener acceso al Trono de la Gracia!  Es un error llegar a pensar que puedo alcanzar mi madurez cristiana de una manera instantánea; no, sino que debo cultivarla día tras día.

“Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.” Salmo 5:3

                Mi tiempo con Dios es importante porque a través de una práctica voy desarrollando un hábito que debe ser una convicción en cada hijo de Dios, éste es depender de Dios y Su palabra como nos lo dice Jo. 1:8 “… nunca se apartará de tu boca este libro de la ley…”, o bien, Sal 63:1 “… de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti…”, por citar unos casos.
                El tiempo óptimo siempre será en la mañana, esto me dará la oportunidad de poner por práctica lo aprendido en mi tiempo con Dios. También será un excelente tiempo para poner mi día en las manos de Él. Tenemos los ejemplos de personajes bíblicos que tenían su tiempo con Dios, como por ejemplo: David y Cristo apartaron un tiempo especial en la mañana (Salmo 5:2 y Marcos 1:35). Obviamente, esto implica que tendré que levantarme más temprano de lo acostumbrado, pero valdrá la pena.

                Se debe buscar un lugar tranquilo donde pueda pasar este tiempo sin interrupciones. A veces, para buscar esta privacidad, hay que levantarse antes que los demás, cerrar la puerta de su cuarto, o bien, del lugar dónde lo esté haciendo.

                Básicamente el cuándo y el dónde debe coincidir con:

     El horario escogido debe tener prioridad sobre cualquier cosa.
     El horario escogido debe ser un momento conveniente del día.
     El horario escogido debe ser lo más tranquilo posible.
     El horario debe ser cumplido consistentemente todos los días.
     El lugar escogido debe ser ideal para no tener interrupciones.
     El lugar escogido debe ser confortable para mí.

Lo que Mi tiempo con Dios debe incluir básicamente:

    Un corazón dispuesto a oír lo que hay en la Palabra de Dios para mí. Sal. 139:23, 24.

    Un deseo genuino por conocer y estudiar de la Palabra de Dios con el propósito de aplicarlo a mi vida. Esd. 7:10
          Algunas ayudas a esto pueden ser:
      ¿Hay algún mandamiento que debo obedecer?
   ¿Hay algún ejemplo que debo seguir?
   ¿Hay alguna promesa que debo creer y hacerla personal?
   ¿Hay algún pecado que deba confesar y alejarme?
   ¿Hay algo en lo que deba mostrar gratitud?

    Debo tener un tiempo de oración. Así como Dios me habla a través de Su Palabra, yo debo comunicarme con Él a través de la oración. Mi oración debe incluir:
   Confesión de mi pecado.
   Adoración por lo que Dios es.
   Alabanza por lo que Él hace en nosotros y a través de nosotros.
   Acción de gracias por lo que Dios nos ha dado.
   Intercesión por aquellos que lo necesitan, y por quienes me comprometí orar.
   Por las peticiones que tengo en mi lista de oración personal.

    Cantar al Señor. Algunos podrán tocar algún instrumento, o bien, cantar, otros tal vez escuchar alguna melodía del algún cantante. Puede ser un poema. Es algo que traerá vida a tu tiempo con Dios.

    Aplicar lo aprendido en este tiempo. La Biblia nos exhorta a ser hacedores… no tan sólo oidores (Stg. 1:22). Debo poner mi mejor empeño en buscar aplicar la Verdad de Dios a mi vida. Una manera práctica de hacerlo es cuando escriba mi aplicación en mis “hojas de apunte” utilizar los verbos: debo, tengo o voy. Siempre en primera persona, y buscando una acción sobre la Verdad de Dios conocida ese día.

    Meditar y memorizar. Del pasaje leído, escoja un versículo en el cual puede meditar y memorícelo. Apúntelo en una libreta o en una tarjeta o papelito para llevarlo consigo durante el día.

1 comentarios:

  1. hermanos que bendición es el contar con esta herramienta que disponemos hoy como lo son las tecnologias de la información y comunicación, por lo que los motivo a sacarle provecho a estos espacioa para que todos seamos participes de la misión que como hijos de Dios tenemos encomendada, participa y deja tus comentarios aqui, que el Señor los bendiga, Francisco

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