viernes 11 de marzo de 2011

Motivémonos a orar para Su Gloria

¿Está Dios más inclinado a responder las oraciones mientras más personas oran?


En cierto modo, no hay nada más común para el cristiano que la oración; y al mismo tiempo, pocos aspectos de la vida cristiana pueden resultar más misteriosos.


Juan Carlos Ryle dice al respecto: "El primer acto de la fe es hablar a Dios. La fe es para el alma lo que la vida es para el cuerpo. La oración es para la fe lo que la respiración es para la vida. ¿Cómo puede una persona vivir sin respirar? ¿Y cómo puede una persona creer sin orar?"


El bebé llora cuando nace, y el creyente ora cuando es nacido de nuevo y adoptado en la familia de la fe. Esa es la enseñanza de Pablo en Gal. 4:5-6; fuimos redimidos por Cristo, "a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba Padre!".


Ahora bien, si Dios es soberano, y es un Dios lleno de amor, bondad y misericordia, ¿por qué es necesario que oremos a Él para que Su obra avance en el mundo y nosotros seamos bendecidos?


En varias de sus cartas Pablo pide a las iglesias que oren por su ministerio de predicación (comp. Ef. 6:18-19; Col. 4:3).


Pero ¿acaso Dios no puede hacer eso sin que los creyentes oren? O mirándolo desde otra perspectiva, ¿acaso no era suficiente con el hecho de que Pablo orara por eso? ¿Por qué tiene que involucrar a la iglesia en este asunto? ¿Será que Dios está más inclinado a responder mientras más personas oran?


La verdad es que nosotros no tenemos todas las respuestas para este tipo de preguntas de este lado del cielo; pero al menos podemos llegar hasta donde la Biblia nos permita llegar.


Y en el Salmo 50 el salmista nos provee una clave para comprender en parte este asunto. Dice en los versículos 9-10: "No tomaré de tu casa becerros, ni machos cabríos de tus apriscos. Porque mía es toda bestia del bosque, y los millares de animales en los collados".


Y más adelante, en el vers. 12, añade: "Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; porque mío es el mundo y su plenitud". En otras palabras, Dios no nos necesita en absoluto y, por lo tanto, no necesita nuestras oraciones para llevar a cabo Sus decretos soberanos; entonces ¿para qué nos pide que oremos? El vers. 15 nos provee parte de la respuesta: "invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás" (lit. "tú me glorificarás").


Sam Storm explica el significado de este texto con estas palabras: "Cuando estés en dificultades, dice Dios, cuando tengas necesidades y problemas y… obstáculos que vencer, clama a mí y pídeme que intervenga… Si lo haces, Yo te libraré. Y en esa evidente dependencia tuya en mí yo seré glorificado… (De manera que) Tú obtienes la liberación. Y yo obtengo la gloria. Tú recibes una bendición. Y las personas, los ángeles y los demonios ven que yo soy el proveedor todo suficiente, el Dios de los recursos infinitos", ¡el único Ser en el universo que sobreabunda en bondad para gente débil y necesitada como tú!"


Nuestras oraciones subrayan o manifiestan nuestra dependencia en Dios; y nuestra dependencia en Él le glorifica. Cuando venimos delante de Dios en oración nosotros somos humillados como seres dependientes, y Él es exaltado como Aquel en quien Sus criaturas dependen.


Así que la razón por la que Pablo pide a las iglesias que oren por él, no es porque necesitamos ablandar a Dios presentándole una petición con muchas firmas; sino porque de ese modo Él es más ampliamente glorificado. En 2Cor. 1:9-11 dice Pablo:


"Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos;  el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan gran muerte; cooperando también vosotros a favor nuestro con la oración, para que por muchas personas sean dadas gracias a favor nuestro por el don concedido a nosotros por medio de muchos".


Dios es más ampliamente glorificado cuando un grupo de sus hijos le dan gracias por lo que Él ha hecho a favor de alguien en la iglesia, en respuesta a la oración que todos ellos elevaron al trono de la gracia.


Por eso es tan importante que los creyentes acudan al culto de oración en medio de la semana. No es que estemos recogiendo firmas, como decía hace un momento, sino que queremos que nuestro Dios sea más ampliamente glorificado en medio nuestro; y eso sólo será posible en la medida en que todos nos involucremos a elevar nuestras oraciones delante de Él como un solo cuerpo.


© Por Sugel Michelén. Todo Pensamiento Cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

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